Espera Jodío

Herramienta de tatuaje de 2.000 años

La herramienta de tatuaje, fabricada por los antiguos indios, está formada por un mango procedente de un arbusto y, atadas con hojas de yuca, dos espinas paralelas de cactus que aún tienen las puntas ennegrecidas.

La herramienta de tatuaje, fechada entre el 79 y el 130 d.C. (los utensilios previos más antiguos, de los estados de Arizona y Nuevo México, están fechados entre el 1100 y el 1280 d.C.), ha sido descubierta por Andrew Gillreath‑Brown, del Departamento de Antropología de la Universidad Estatal de Washington, durante un inventario de materiales arqueológicos procedentes del sitio de Turkey Pen, en Greater Cedar Mesa, en el sureste del estado de Utah.

El artefacto llevaba almacenado más de 40 años en la Universidad Estatal de Washington sin que nadie reparase en su antigua función.

“A primera vista pensé que era un artefacto interesante, diferente a todo lo que había visto anteriormente. Al mirarlo más de cerca noté las puntas ennegrecidas y eso fue lo que inmediatamente me llamó la atención: pensé que pudo tener alguna función en el arte del tatuaje

 

Los tatuajes conocidos más antiguos del mundo son los de la momia Ötzi, de más de 5.000 años de antigüedad y principalmente geométricos, mientras que los tatuajes figurativos más antiguos que se conocen, un toro salvaje y un arruí o carnero de berbería, también del IV milenio a.C., se encuentran en dos momias del periodo predinástico de Egipto.

El pigmento negro probablemente es un pigmento a base de carbono, utilizado comúnmente como tinta para tatuajes y para la pintura corporal, ya que se puede obtener muy rápido, por ejemplo con la madera carbonizada de un fuego.

En la prehistoria del suroeste de Norteamérica había una rica tradición artística: las efigies cerámicas antiguas, el arte rupestre, los murales kiva y las figurillas de arcilla nos proporcionan posibles diseños de tatuajes que incluyen líneas simples, diseños geométricos y diferentes organizaciones de patrones de puntos.

En un comunicado de la Universidad Estatal de Washington, Gillreath‑Brown considera que el hallazgo “tiene una gran importancia para entender cómo manejaban las relaciones y cómo marcaban el estatus en el pasado, durante un tiempo en que las densidades de población aumentaron en el suroeste“.