Espera Jodío

QUE LA INSPIRACIÓN TE PILLE TRABAJANDO.

Charlamos con Joseba Carballal, artista y tatuador al frente de Made Ink Bilbao, cuya trayectoria une Bellas Artes, color y una visión muy personal del tatuaje.
Reflexiona sin filtros sobre el oficio, la formación, la evolución artística y los retos actuales del sector.
Una conversación honesta donde el arte, la ética y la pasión por mejorar van siempre de la mano.

Buenas Joseba, empezaremos por lo esencial: ¿de dónde vienes y hacia dónde vas?

Soy Joseba Carballal, nacido en Bilbao y ahi es donde tenemos el estudio, en la calle Elcano, muy céntrico. Para mi es importante estar bien ubicado para facilitar que los clientes tengan acceso en transporte público y parkings para dejar el coche si quieren.
Me definiría a mi mismo como artista vocacional y esto es un viaje que no termina…siempre tengo la mirada puesta en mejorar, desarrollar nuevas habilidades y potenciar las existentes, vamos que el día que me falte esa “gasolina interior” será que me he retirado!

¿Cómo empezaste en el mundo del tatuaje? Antes de dedicarte al tatuaje, ¿a qué te dedicabas? ¿Qué te hizo dar el salto definitivo?

Estudié bellas artes después de empezar la carrera de físicas y abandonarla rápidamente (con buen criterio) y siempre he estado muy interesado en el arte urbano y aplicaciones en el mundo real de las expresiones artísticas. Creo que el mundo es mejor cuando el arte tiene su espacio.
Durante la carrera trabajé haciendo dibujos animados para la tele, que suena genial pero es un proceso bastante frustrante, por que pasas a formar parte de una rueda de producción donde eres un tornillo más…nada que ver con lo que a mi me gusta.
Durante años me he dedicado a la aerografía, haciendo murales para bares y restaurantes y también personalización de cascos, motos, tablas de snowboard…
Lo fui compatibilizando hasta que me di cuenta de que si persigues algo hay que hacerlo al 100% . De otra manera no llegarás donde quieres! Así que…el tattoo ganó.

¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con el tatuaje?

Hubo dos cosas que recuerdo sobre todo: el tattoo que se hizo mi amigo Iñaki cuando éramos unos chavales y que me flipó tanto que yo quería uno también (aquel fue mi primer tatuaje).
Y la segunda tiene que ver con la primera persona que tatuaba a la que yo tenia acceso, que era una amiga de mi hermana pequeña y que estaba trabajando en una de las dos únicas tiendas de tatuaje que había en aquel momento el Bilbao (¡Cómo ha cambiado la cosa!).

¿Recuerdas cuál fue el primer tatuaje que hiciste?

Claro que me acuerdo!
El primero fue una letra negra sencilla que me costó sudores terminar…habría que verlo ahora! Ja, ja, ja.
No tengo foto de aquello, por que en aquel momento lo de los móviles y las cámaras no son lo que son ahora.

¿Una frase que te defina?

En realidad no es una frase mía, pero voy a citar a Picasso (entended que no me quiero comparar a él ni mucho menos!) “Que la inspiración te pille trabajando”.

Creo que fundaste hace 3 años Made Ink Bilbao ¿Cuanto tiempo llevas tatuando? ¿Y por cuantos estudios has pasado anteriormente?

Mi primer tattoo lo hice en el año 1997, ja, ja, ja!!
Pero no es más que una anécdota, porque no supuso que siguiera con ello, pero me dio una medida de lo complicado que era entonces el acceso a información, los materiales y demás.
Tampoco he estado en mil estudios, valoro mucho la estabilidad si las condiciones son óptimas. Un entorno adecuado puede hacer que tu trabajo mejore mucho! Aquí en Bilbao he estado en tres sitios diferentes y de cada uno me quedo con las cosas positivas.
Animo a todas las personas que están empezando en esta industria a que entren en un estudio cuanto antes. Si tienen suerte y encuentran un buen mentor ese será el primer paso sólido que puedes dar en tu carrera.

¿Qué es lo más gratificante (y lo más difícil) de dirigir tu propio estudio?

Lo más gratificante es que es una prolongación de ti mismo como artista y persona. Puedes tratar a la clientela como te gustaría que te tratasen a ti mismo. Eso genera una energía cliente-tatuador que no tiene precio!
¿Lo malo? Lo evidente: cuando terminas tu jornada de 8 o más horas tatuando tienes que ponerte el traje de empresario y atender tu negocio. Cuando hayas terminado, ponte otra vez la camiseta de artista, que te toca diseñar hasta que termine el día. Y así todos los días. Yo tengo la gran suerte de contar con Noelia, mi mujer, que, como manager del estudio, se encarga de la parte más ingrata del “bisnes” ja, ja, ja.

¿Qué podemos encontrar en Made Ink Bilbao y quien forma parte de él?

Aquí en el estudio estamos Noelia y yo, pero nos gusta pensar que los invitados que vienen de Guest al estudio son parte de la familia también, así que somos un montón!
Este año vamos a tener artistas de lujo. Prestad atención a las redes sociales, que vienen curvas! Ja, ja, ja.

Llevas “Bilbao” en tu nombre artístico: ¿qué representa para ti tu ciudad, la cultura vasca, etc?… — ¿crees que influencia en tu forma de ver y tatuar?

Seguro que sí. Los de Bilbao somos “muy de Bilbao”, con sus cosas buenas y no tan buenas, pero siempre orgullosos. Creo en la cultura del esfuerzo y creo en que eso siempre tiene recompensa. Salir al mundo y ver como se trabaja en EEUU y el resto de Europa te pone en tu sitio y reflexionar sobre lo bueno que tenemos en casa y si lo mejoramos con lo aprendido fuera es la bomba!

¿Qué significa tatuar para ti?

Es un medio de expresión incomparable. El arte con un propósito concreto me parece que no tiene rival. Que alguien confíe en ti para llevar una obra tuya en su piel para siempre es increíble. Una sensación única. Cuando eso se une a la sensación de la persona tatuada al recibir en tu cuerpo una obra artística que se queda a vivir contigo genera una especie de comunión que te llena las pilas hasta el 120%

Teniendo en cuenta tu formación en bellas Artes ¿Cómo ha evolucionado tu viaje creativo hasta hoy? ¿Qué ha cambiado y qué se mantiene igual?

Tatuar no escapa a las inquietudes que puede tener cualquier otra disciplina artística. Si te consideras a ti mismo artista no puedes parar en la autocomplacencia. Mejorar no es negociable, ni pensar que eres el puto amo.
La primera convención que pisé allá por el año 2018 me hizo ganar un premio y pensaba que eso era la meta pero al día siguiente tienes que embalar tus bártulos y vuelta al estudio. Te baja rápido.
Para lo que realmente sirve es para que seas consciente de que solo sirve el día a día y que vas a ser tan bueno o tan malo como tu último trabajo.
Por el camino encuentras artistas que te flipan como trabajan e inmediatamente quieres añadir todo eso que te inspira en tu flujo de trabajo. Eso está bien, pero tienes que centrarte y hacerlo tuyo, conseguir que se fijen en ti y no al revés. Para eso me parece fundamental la figura del mentor. No hay dinero para pagar que alguien que sabe más que tú sea tan honesto y claro como sea necesario. Ese es el camino, como diría el mandaloriano…ja, ja, ja.

¿Cómo describirías tu estilo a alguien que nunca ha visto tu trabajo?

Sea cual sea el planteamiento inicial siempre trato de que fundamentalmente el resultado sea bonito.
¿Y que es bonito? Ja, ja, ja…la pregunta del millón. Cada persona tiene su criterio y el mio está fundido a mi formación artística, con lo que en cada trabajo mio puedes estar seguro que va a haber una receta con originalidad, personalización y gusto artístico. Por eso mis tatuajes parecen cuadros!

¿Cómo afrontas la primera conversación con alguien que quiere tatuarse contigo?

¡¡Importantisimo!! Conocer al cliente te hace saber muchas cosas de su personalidad y sacar información muy valiosa. Soy muy preguntón y anoto todo, porque para cuando vuelve al estudio a tatuarse ha pasado tiempo y soy un poco Dori…se me va a olvidar de lo que hemos hablado!!

¿Las personas llegan con ideas claras o tú les ayudas a encontrar el diseño ideal?

Prefiero conocer las razones del cliente para tatuarse y que le gustaría trasmitir y a partir de ahí componer un diseño adecuado con mi visión de todo ello.

Tu estilo pictórico Full Color destaca en una escena donde aún predomina el Black&Grey. ¿Qué te convenció para dedicarte sobretodo al color?

La pregunta contiene la respuesta. Como tatuador estoy obligado a buscar mi espacio y mi forma de expresarme en un mercado globalizado donde mucha gente hace cosas muy parecidas. Si tengo algo que ofrecer al mundo del tatuaje, que sea lo que soy: en lugar de dibujar, lo que quiero es pintar.
El color te permite añadir una capa más de valor a la pieza: trasmitir con el color si sabes hacerlo es más completo, más adulto. Si de verdad quieres arte en la piel, hagamos arte!

¿Qué hay que tener en cuenta para un diseño respire igual —o incluso mejor— cuando pasa a la piel?

Para empezar, que el tatuaje está vivo y cuando lo pasas a la piel te puede pedir cosas diferentes que si fuera otro soporte. La experiencia hace que sepas prever lo que te vas a encontrar y cómo va a funcionar eso en el futuro. El tatuaje sigue evolucionando con la persona que lo lleva y eso tienes que tenerlo en cuenta.
La sencillez es una buena aliada. La pieza debe ser legible a pesar del paso del tiempo.

¿Cuáles son los mayores retos técnicos al trabajar con color?

El mayor es sin duda saber cómo va a resultar cuando se cure. Conocer los procesos y la interacción con el paso del tiempo son lo principal.
Cuando hablamos de diseñar, un gran reto es conseguir la selección de una gama de color que te defina.

¿Dirías que existe una “firma personal” reconocible en tu trabajo?

Quiero pensar que sí. Trasladar una foto a la piel me parece técnicamente muy laborioso y complicado, pero no es lo que busco. Todos mis diseños son hechos por mi y la mayoría pintados digitalmente antes de tatuarlos.

¿Cuáles son tus herramientas y materiales imprescindibles del día a día?

Voy bastante a lo seguro, la verdad. Empecé usando la maquina inalámbrica de una conocida marca alemana de maquinas de tatuar (ya sabes cual es, eh?!, ja, ja, ja) y la tengo con dos stroques diferentes y con eso me arreglo muy bien. Si mantienes la máquina puedes ir variando lo demás para conseguir tus resultados. Si metes muchas cosas en la fórmula, al final no sabes lo que va bien y lo que no.
Sin embargo los cartuchos de esa misma marca (sí, es Cheyenne, ja, ja, ja) no me van bien. Para mi están demasiado afilados y prefiero los de Kwadron.
Me encantan los productos de Aloe Tattoo para el momento del tattoo y para después. Marca española, a la que tengo el honor de tener como Sponsor, con un producto inmejorable, que a mi, desde hace muchos años ya, siempre me ha funcionado mejor que bien. Han desarrollado productos increíbles como los biofilms para la curación posterior o jabones y cremas para bajar el enrojecimiento.
Cuando el cliente se va a casa siempre le mando con un empapador que absorbe lo que el cuerpo segrega en las primeras horas y lo deja super limpio. Para mí, un acierto total.

¿Qué producto de Aloe Tattoo consideras indispensable en tu mesa?

Aloe Tattoo hacen mucho por nuestra comunidad. No solo cuidan a nuestros clientes sino que a nosotros, los tatuadores, nos facilitan la vida de una manera importante. Para mí contar con ellos como Sponsor es una ilusión enorme.
Los que nunca me faltan son su Stencil y su Stencil Eraser. Son lo más.

¿Con qué distribuidores trabajas habitualmente?

Prácticamente desde que tengo recuerdo trabajo con Arte Sano Tattoo Supplies, que, además de estar en Bilbao, han ido creciendo conmigo y siempre me he sentido muy arropado por ellos. De hecho, tengo el placer de formar parte de su Pro Team. Ramón es como parte de la familia porque siempre nos mima y nos atiende genial. Un gran representante del proyecto de Ivanuko, Laura y toda la Familyink de Arte Sano.

¿Qué retos encuentras a la hora de traducir una idea al cuerpo de alguien?

Nadie tiene un cuerpo 100% estándar. Todos tenemos pequeñas o grandes diferencias entre unos y otros. A veces una idea se pega con el cuerpo de la persona a tatuar y siempre aplico la máxima: El cuerpo manda. Si no lo tienes en cuenta vas a perder y el resultado que obtengas no será el óptimo. Antes de ponerte a diseñar es obligatorio tener la idea muy clara de qué zonas del cuerpo vas a potenciar y cuáles no para ensalzar lo más bonito del cuerpo de tu cliente.

¿Hay alguna zona del cuerpo que te ponga especialmente a prueba? ¿Por qué?

Los cuellos son trabajosos por el tipo de piel: con poro grande, mucha irrigación sanguínea y difíciles para el cliente. En la espalda por ejemplo hay mucha diferencia entre los omóplatos y la zona intermedia, donde hay más “chicha” y la aguja rebota.

¿Qué parte del proceso disfrutas más: diseñar, preparar, tatuar o ver el resultado cicatrizado?

Todo tiene su gracia y la verdad es que pensaba que iba a poder contestar, pero es realmente difícil elegir.
Afrontar un proyecto siempre ilusiona y te absorbe totalmente, te pegas con ello hasta que quedas satisfecho.
Tatuar es como una especie de trance en el que cuidas de tu “Bebé” para que todo quede tal cual deseabas. En mi caso es el momento de mayor concentración del día. Los americanos lo llaman “Estar en la zona” y es una sensación difícilmente igualable.
El resultado cicatrizado rellena tu depósito de gasolina. A veces te sorprendes de lo que mola verlo en movimiento, adaptándose al cuerpo de tu cliente…esta profesión es la mejor!

¿En cuántas convenciones has participado y cómo ves el panorama nacional de convenciones?

Ha cambiado muchísimo todo lo que rodea al mundo convención. Antes no había manera de acceder a ver trabajar a tus ídolos o para conseguir un tattoo de artistas internacionales. Había colas enormes en la entrada.
Hoy en día internet y las redes sociales han cambiado el juego: se puede acceder a mucha información sin moverse de casa y parece que eso ha hecho bajar el interés del público general, pero a cambio ha aumentado el del público profesional, aumentando el nivel de los participantes y el número de stands y expositores. No es malo, es distinto. Gracias a eso he podido conocer a mucha gente de nuestro sector que merecen muchísimo la pena.

Creo que debería haber menos citas y que éstas sean más especiales, que reúnan a público y que se cuide más a los artistas.
Madrid ha tenido su primera cita importante (no se han dado las circunstancias para participar) y me ha gustado mucho que incluyeran concurso de láminas. Es una tradición que se está perdiendo. Yo a cada convención que asisto díseño una lámina especial para esa conve que solo se puede adquirir en esas fechas. Llámame romántico, pero eso me acerca a los primeros tiempos de las convenciones en que el negocio era lo de menos.

Aquí hay que mencionar que hay convenciones que cuidan más a los artistas y que la organización es muy accesible y te ayudan en todo lo que pueden. Esas son las buenas, a las que hay que asistir. No hay casualidades y las que mejor funcionan son precisamente las que tienen detrás a personas más humanas.

No he participado en muchas exposiciones porque tengo que estar agradecido a que tengo mucho curro en el estudio y no siempre se puede. En total habré participado en 4 o 5.
Para este año me he propuesto tener un poco más de presencia y salir más de la cueva, ja, ja, ja.

Has conseguido premios recientemente, como el de Asturias y Barcelona: ¿qué te aportan estos premios en tu evolución?

Pues es un subidón, claro!
Detrás de esos premios ha habido mucho trabajo, no sólo para las convenciones en concreto, sino antes. Pasas muchas horas en tu estudio, pinchando todo el día, vuelves a casa, sigues trabajando hasta tarde para los diseños que vienen, madrugas para terminar más proyectos, siempre con la idea de evolucionar artísticamente, de llegar hasta donde puedas. Un camino que compartes con unos pocos y a los que me gustaría dedicar esos reconocimientos. Son los que me aguantan, me disfrutan poco y están ahí día a día.
Realmente lo importante de las convenciones son las puertas que te abren: asistir a nuevas convenciones, ser invitado a estudios con artistas de mucho nivel, que te conozcan en el extranjero. Ponerse en el escaparate. Antes no le daba importancia a esto y el tiempo te hace evaluarlo de manera diferente.

¿Cómo cambia tu forma de trabajar cuando lo haces en directo en una convención, con público y presión?

Llevo “regu” lo de tener que llevar toda la casa a cuestas porque siempre me falta algo, ja, ja, ja. Una vez que empiezo, me olvido y trato de disfrutar, de atender a la gente que viene a echar un vistazo hasta que llega el agobio de última hora cuando te quedan un par de horas para el tiempo límite, ja, ja, ja. Siempre es la misma historia. Consejo: no agobiarse y dividir el tattoo en secciones, así controlas mejor el tiempo a invertir en cada parte.

¿Te gustaría cambiar algo en el panorama del tatuaje actual?

Ciertamente, sí. Parece que todo tiene que ir destinado a monetizar y eso incluye el mundo cursos, cursillos, seminarios y demás. No puede ser que alguien que necesita un curso esté impartiendo cursos. Necesitamos formación reglada y que nos tomemos en serio a nosotros mismos.

Si tuvieras que definir el panorama del tatuaje actualmente en una frase, ¿cuál sería?

Demasiada gente tatuando y poco tatuador/tatuadora.

¿Qué opinas de promociones como Flash Days, Black Friday o 2×1 en tatuaje?

Dependiendo de tu situación puede ser útil como gancho comercial, pero a la larga puede perjudicarte, ya que tu público objetivo estará esperando a que hagas ofertas.
En mi caso trato de huir de ese tipo de acciones, ya que no quiero atraer a clientes que vengan por precio y mi trabajo es un trabajo que hago exclusivamente para cada cliente, con lo que no hay oferta posible. Mi tarifa es la que es y yo te hago algo para ti únicamente, no tengo cien iguales ni te puedo bajar el precio por cantidad.

¿Qué opinas de la entrada de la IA en el diseño de tatuajes?

Aquí hemos dado con el hueso del día, ja, ja, ja.
Me parece una herramienta increíble si la usas como apoyo para crear tu propio lenguaje o tu propio estilo. El problema viene cuando quieres jugar a ser algo que no eres y copias la copia de la copia con ayuda del Midjourney de turno o el ChatGPT y lo vendes como algo propio.
Si vamos más al fondo del tema creo que la IA usada para obtener imágenes finales que podríamos calificar de pseudo artísticas genera una falta de creatividad y novedad que pasará factura. Estaremos haciendo refritos de cosas que ya existen y llamando artista a un beta tester de tecnología. Malos tiempos para la lírica.

¿Crees que todo se puede tatuar, o hay límites personales y profesionales?

Solo puedo hablar por mi mismo, y sí, claro que los tengo. Si el cliente pide algo con lo que no estoy de acuerdo no se lo voy a tatuar. El respeto por mí mismo y a veces por el cliente me hace tener que decir que no en algunas ocasiones.

¿La mayor alegría que te ha dado este oficio?

Poder vivir de una profesión tan increíblemente satisfactoria. Es una gozada! Y espero que dure mucho!!

¿Y la mayor decepción?

Igual podría ser esa gente que dejas por el camino con la que no compartes el modo de ver la vida y nuestra profesión (van unidas como un tatuaje a la piel, ja, ja, ja). Supongo que en todas las profesiones hay ese tipo de personas.

¿Por qué artistas estás tatuado?

Llevo tres o cuatro cosillas de tatuadores que ya ni se si seguirán tatuando, de esos que estaban al pie del cañón en su tienda pequeña y alguna de esas cosillas ya las he tapado con tattoos que me definen mejor.
Llevo tattoos de Thirtink, Andrés Inkman, Daniels Bauti y sobre todo de Lea, que se ha convertido con el paso del tiempo en un amigo, referente y mentor. Un gran tipo.

¿Te ves tatuando toda la vida?

No sé hacer otra cosa que pintar y dibujar.

¿En qué parte de tu trabajo sientes que estás creciendo ahora mismo?

Estoy dándole muy serio al tema técnico. La composición siempre ha absorbido mucho tiempo en mi proceso creativo pero ahora lo hago de manera consciente para utilizar capas de color, veladuras, tener mi propia paleta de color y que sea distinguible en un tatuaje mío, que lo veas y lo reconozcas.
He vuelto a pintar después de 20 años sin coger un pincel gracias a una visita que hice a Dallas, al estudio Eden Body Art, cuya propietaria es Deanna James, a la que admiro mucho, y me está ayudando mucho a íntegrar procesos pictóricos en el tattoo. Está siendo una periodo muy excitante en mi carrera.

¿Cómo imaginas tu trabajo dentro de diez años?

Vete a saber! Lo mismo inventan una impresora para tatuar el cuerpo, ja, ja, ja. Ahora en serio, me gusta disfrutar el día a día, pero quiero rodearme de gente que tenga una visión común a la mía en cuanto a nuestra profesión y sé que eso me llevará al buen camino.

Si tus tatuajes hablaran… ¿qué dirían sobre Joseba?

¡No te imaginas la de veces que me ha rediseñado! jajajajaja.

¿Algún consejo para la gente que está comenzando en el mundo del tattoo?

Busca un buen maestro y déjate llevar, aprende todo lo que puedas de su experiencia y no tengas prisa.

¿Un color que nunca te abandona?

El negro! Acabo de descubrir Hype (perdón por hacer publicidad gratuita). Es una tinta negra que no tiene nada que ver con lo que estamos acostumbrados y me sorprende cada día. Os la recomiendo.

¿Una pieza que siempre recuerdas?

La pierna que le tatué a mi mujer y que la veo cada día, ja, ja, ja…Como olvidarla.

¿Un consejo que nadie te dio y aprendiste tatuando?

Que nadie te diga lo que puedes hacer o no. Confía en ti y arriesga. La vida solo es una, vívela!

¿Una frase que resumiría tu oficio hoy?

Menos Instagram y más trabajar.

Mil gracias por tu tiempo Joseba.
¿Quieres añadir alguna cosa?

Por su puesto! Me gustaría agradeceros la oportunidad de que la gente me conozca un poco mejor y la labor de divulgación que hacéis de nuestra profesión que no sólo es trabajo, es nuestra manera de vivir y entender la vida. Es un trabajo duro pero con muchos momentos bonitos, muchos de ellos se dan en la intimidad de la cabina con tu cliente y esos momentos de comunión total.
Doy gracias sobre todo por la gente que he conocido gracias al tatuaje y a los que conoceré en el futuro.